Mi enfoque se basa en el trabajo de las fascias del rostro, tejidos a menudo olvidados que influyen directamente en la formación de las arrugas. Al observar las zonas de tensión que están en el origen de las arrugas, es posible relajar los rasgos y suavizar las líneas de forma más duradera. El trabajo miofascial permite actuar en profundidad sobre las estructuras del rostro, donde las tensiones se instalan y acaban marcando las expresiones.
Hoy en día, la información sobre el yoga facial está en todas partes. El problema no es que falte información, sino que hay demasiada: demasiados ejercicios, demasiados métodos, demasiados vídeos estandarizados.
Como resultado, muchas personas ya no saben qué hacer, cómo hacerlo correctamente ni, sobre todo, si lo que están aplicando está realmente adaptado a su propio rostro.
Las arrugas no se trabajan de manera uniforme. Cada rostro es único, cada piel reacciona de forma diferente y cada persona envejece a su manera. Algunas zonas necesitan ser estimuladas, otras relajadas y algunas simplemente mantenidas.
El primer paso consiste por tanto en observar el rostro: comprender sus tensiones, sus hábitos musculares y la forma en que ciertas arrugas se han ido instalando con el tiempo. Antes de empezar a practicar, es esencial saber dónde actuar y por qué.
Una vez identificadas estas zonas, es posible construir una rutina realista y adaptada. No se trata de trabajar todo el rostro cada día, sino de centrarse en ciertas zonas y definir una frecuencia que respete el equilibrio del rostro y el tiempo necesario para que los tejidos se relajen.
En lugar de reproducir series de ejercicios genéricos, te acompaño para construir una práctica adaptada a tu rostro, que respete su equilibrio y trabaje con precisión las zonas que realmente lo necesitan.
Por eso prefiero un enfoque sencillo: hacer menos, pero hacerlo mejor.
Antes de acompañar a otras mujeres, yo misma experimenté numerosas técnicas. No todas funcionaron. Algunos enfoques eran demasiado suaves para actuar sobre mi arruga del entrecejo, que ya estaba bastante marcada. Otros, mal explicados o mal adaptados a mi rostro, al contrario, acentuaron ciertas tensiones.
Observando mi piel, mis músculos y sus reacciones con el tiempo, fui comprendiendo poco a poco qué funcionaba realmente. Ajustando los gestos y trabajando ciertas zonas más profundamente — especialmente a nivel de las fascias — mi rostro se relajó y mi arruga del entrecejo se atenuó claramente.
Hoy observo estas mismas evoluciones en las personas que acompaño. Mi papel es simplemente guiarte con atención para identificar lo que está adaptado a tu rostro y transmitirte los gestos adecuados.
El diagnóstico es un primer encuentro para observar tu rostro y entender tus necesidades.
Durante esta sesión online, analizamos:
El objetivo es identificar las zonas prioritarias y comprender cómo se relacionan entre sí las diferentes partes del rostro.
También es un momento para resolver tus dudas y ayudarte a entender qué está en el origen de tus arrugas y por dónde empezar.
Online
Gratis
Un programa de 2 meses diseñado para mejorar tu rostro y conseguir resultados visibles y duraderos.
Se basa en un trabajo progresivo que realizas desde casa, con acompañamiento paso a paso.
Cada fase se adapta a tu rostro para centrarse en las zonas que realmente necesitas trabajar.
Te acompaño para crear tu rutina, realizar correctamente los ejercicios y mantener la regularidad en el tiempo.
El programa incluye:
• una sesión inicial para analizar tu rostro y definir tu rutina
• dos seguimientos al inicio (día 5 y día 10) para corregir los gestos y mantener la constancia
• una sesión a las 4–6 semanas para ajustar la rutina y valorar los primeros resultados
• un balance final del programa para evaluar tus resultados y darte los últimos ajustes
• acompañamiento por WhatsApp entre sesiones.
Todo se realiza online para que puedas practicar desde casa con autonomía, pero con guía.
Online
390 €
Una sesión en la que trabajo directamente sobre tu rostro para liberar las tensiones en profundidad y actuar de forma específica sobre las zonas que marcan tus rasgos.
A través de técnicas precisas, actúo sobre los músculos y las fascias para devolver movilidad a los tejidos y suavizar los rasgos de forma natural.
Podrás sentir los efectos del trabajo desde la primera sesión.
Esta sesión también te permite entender mejor cómo reacciona tu rostro y experimentar el trabajo de forma concreta.
Qué esperar
Una sesión puede aliviar ciertas tensiones y generar cambios visibles.
Para obtener resultados duraderos, este trabajo se integra en un proceso progresivo con varias sesiones, combinado con ejercicios para realizar en casa entre cada sesión.
A domicilio o en un estudio | Zona Sitges
130 €
A quienes buscan un enfoque suave pero eficaz para reducir sus arrugas.
A quienes se sienten perdidas frente a la cantidad de ejercicios disponibles.
A quienes desean comprender qué hacer — y sobre todo cómo hacerlo correctamente.
Tanto si estás en una fase de prevención como si algunas arrugas ya están instaladas, el acompañamiento está pensado para guiarte paso a paso, con claridad y precisión.
No es un método milagroso en un día. Funciona, pero requiere un poco de paciencia.
No son vídeos automáticos para reproducir sola en casa.
No es una acumulación de ejercicios para hacer todos los días sin lógica ni personalización.
Es un acompañamiento humano y personalizado, basado en tu rostro, tus arrugas y tus necesidades.
Mi enfoque se basa en la observación del rostro y en la identificación de las zonas de tensión que participan en la formación de ciertas arrugas. Al actuar sobre las fascias, es posible liberar estas tensiones y trabajar el rostro de forma más adecuada. Según tus necesidades, podemos empezar con un diagnóstico para analizar tu rostro o directamente con una sesión personalizada.
¿Cómo se desarrolla un diagnóstico facial?
El diagnóstico es un intercambio de 15 minutos durante el cual observamos tu rostro, tu piel y las zonas donde las tensiones están más presentes. Esto permite comprender el origen de ciertas arrugas y determinar qué zonas del rostro merece la pena trabajar prioritariamente.
¿Cómo se desarrolla una sesión personalizada?
Durante una sesión personalizada analizamos tu rostro y trabajamos juntos las zonas que necesitan más atención. Te guío paso a paso para realizar los gestos adecuados y construir una rutina adaptada que podrás practicar en casa.
¿A quién va dirigido este acompañamiento?
Este acompañamiento está dirigido a personas que desean comprender mejor su rostro, reducir ciertas arrugas de forma natural y aprender a trabajar las tensiones del rostro de manera adaptada.
¿Es necesario practicar todos los días?
La regularidad es importante, pero no siempre es necesario trabajar todo el rostro cada día. En muchos casos es más eficaz alternar las zonas para permitir que los tejidos se relajen.
¿Es realmente posible atenuar ciertas arrugas de forma natural?
Sí. Al liberar ciertas tensiones musculares y mejorar la movilidad de las fascias, es posible mejorar progresivamente el aspecto de algunas arrugas.
¿El trabajo sobre las fascias es doloroso?
No. El trabajo puede ser intenso en algunas zonas tensas, pero nunca debería ser doloroso. Los gestos se adaptan siempre a cada rostro.
¿Este acompañamiento puede sustituir a las inyecciones?
No se trata de la misma lógica. Las inyecciones actúan rápidamente sobre el músculo, mientras que el trabajo miofascial busca actuar sobre las tensiones del rostro para acompañar el envejecimiento de forma más natural.
¿Cuánto tiempo se necesita para ver resultados?
Los resultados dependen de cada rostro y de la regularidad de la práctica. Algunas personas sienten cambios en pocas semanas, mientras que otras necesitan más tiempo.
¿Es necesario utilizar herramientas como el gua sha o las ventosas?
Las manos siguen siendo la herramienta principal. Permiten sentir las tensiones y trabajar con precisión. Las herramientas pueden utilizarse como complemento.
¿Este acompañamiento es útil si mis arrugas ya están instaladas?
Sí. Incluso cuando las arrugas ya están presentes, es posible mejorar la movilidad de los tejidos y relajar ciertas tensiones del rostro.
¿Quieres hacer un punto sobre tu rostro y tus arrugas?
Te acompaño para construir una práctica adaptada a tu piel, tus necesidades y tus objetivos.